Sobre Vigo
Vigo tiene una población de casi 300.000 habitantes aunque en realidad cada día viven, trabajan y estudian en esta ciudad casi medio millón de personas, representando el 32% de la población de la provincia de Pontevedra y el 12% de la población de Galicia.
Además de ser la ciudad más poblada de Galicia, es también la que más flujo migratorio ha registrado en toda su historia. Por el puerto salieron, en el pasado, cientos de miles de emigrantes hacia América; pero también decenas de miles se quedaron aquí e hicieron suya esta ciudad ayudando a construirla.
Vigo es una ciudad muy joven. Su carta de ciudadanía data de 1810 y el gran desarrollo urbano y demográfico se produjo en el siglo XX, en el que multiplica por veinte su población. La ciudad de Vigo está situada en la mitad de la Ría a la que da su nombre, la más sureña de las Rías Baixas y sin duda la de mayor belleza.
Desde las Islas Cíes hasta la ensenada de San Simón, la cual se abre tras el estrecho de Rande, el largo estuario vigués está salpicado de pintorescas villas marineras, presididas por la urbe olívica, conocida como “La Puerta del Atlántico”. Sus playas son de gran actractivo, con estupendas instalaciones para la práctica de deportes náuticos y rutas por la Ría. El municipio de 110km2 se extiende sobre una orografía muy accidentada.
Presidido por el Monte de O Castro y el Monte de A Guía, su perfil sinuoso genera las pintorescas cuestas de su casco histórico y los magníficos miradores que con la Ría como protagonista, ofrecen al visitante estampas de prodigio. En esta superficie se combinan una estructura urbana consolidada junto a decenas de parroquias de carácter rural. Generalmente soleada, con veranos cálidos pero no agobiantes, Vigo disfruta de un microclima dentro de Galicia.
Vigo está bien comunicada gracias a una completa red de infraestructuras que conectan la ciudad con los principales núcleos urbanos gallegos, peninsulares e internacionales.
Su puerto atlántico, su aeropuerto, la red de carreteras y el ferrocarril permiten la existencia de una amplia oferta de transportes para todos los gustos y todas las posibilidades. Por carretera: Vigo cuenta con tres grandes viales:
* La autovía del Noroeste: conecta la ciudad con Madrid y la meseta, a través de 667km de carretera.
* La autovía de las Rías Baixas: discurre desde Vigo hasta la autopista del Norte de Portugal, pasando por Tui, Braga y Oporto hasta enlazar con Lisboa; también se conecta con la autopista Vigo-Baiona.
* La autopista del Atlántico: comunica la ciudad olívica con el norte de Galicia, a través de Pontevedra, Santiago y A Coruña.
En autobús Las principales conexiones enlazan Vigo con Madrid, Barcelona, Asturias, Bilbao, Irún, San Sebastián, Zaragoza, Extremadura, Andalucía,...
También cuenta con rutas internacionales con Portugal (Oporto, Lisboa y Algarve), Francia, Suiza, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Alemania.
Estación de autobuses: Av. de Madrid, 57 Tlf: 986 373 411 En tren Existen conexiones diarias entre Vigo y las ciudades vecinas: Ourense, Pontevedra, Santiago, A Coruña y Oporto. Además la oferta incluye expresos y talgos cada día con Madrid y Barcelona, y trenes directos a León, Ponferrada, Bilbao y Alicante.
Estación de trenes ADIF: Plaza de la Estación s/n Atención al cliente: 986 269 403 Información nacional: 902 240 202 Información Internacional: 902 243 402 www.renfe.es
En barco El puerto vigués recibe cada año miles de pasajeros de cruceros, entre los que destacan: “Queen Mary II”, " Independence of the Seas", " Voyager of the Seas", " Queen Victoria", " Msc Orchestra"," Celebrity Equinox"...
Durante todo el año hay transporte diario a las localidades de Moaña y Cangas del Morrazo. Además, en Semana Santa y desde mediados de junio a mediados de septiembre se realizan rutas diarias a las Islas Cíes. Estación Marítima:
Estación Marítima s/n Tlf: 986 225 272.
En avión El aeropuerto de Vigo está situado a 10km del centro de la ciudad. Cuenta con una amplia oferta de vuelos regulares a Madrid, Barcelona, Bilbao, Canarias, Alicante, Sevilla, Baleares, Valencia y Málaga; y vuelos internacionales a París, Copenhague, Francfurt, Estocolmo y Lisboa.
Aeropuerto de Peinador: Av. del Aeropuerto s/n Tlf: 986 268 200 www.aena.es
Prehistoria
Vigo y su comarca estuvieron pobladas desde la antigüedad, como lo atestiguan la cantidad de dólmenes y mámoas que se encuentran en el término municipal.
No se ha localizado ningún yacimiento paleolítico y los únicos hallazgos fechados en la Edad de Piedra son medio centenar de útiles tallados en cuarzo y cuarcita, los cuales se encuentran en el Museo Quiñones de León.
En cuanto al período del Neolítico, se han encontrado diversas hachas de mano, algunas de carácter votivo. Dentro de este período destacan las construcciones funerarias, denominadas túmulos, fechadas entre los años 3.000 y 1.800 a. C., entre los que destacamos el denominado A Casa dos Mouros, en la subida al parque de A Madroa. Petroglifos destacados son los de Fragoselo y el de Millaradas.
En la transición del III al II milenio a. C., hay un numeroso conjunto de grabados rupestres con representaciones de motivos geométricos, armas y fauna.
Varios hallazgos de cerámica, armas de bronce y más grabados rupestres nos señalan la existencia de habitantes y poblaciones en la llamada Edad de Bronce, entre los años 1.900 y el 800 a. C.
La cultura castreña, que abarca toda la Edad de Hierro y la cual se desarrolló en Galicia desde el siglo VIII a.C hasta el fin del I d. C, dejó en Vigo numerosos vestigios como muestra la existencia de 26 poblados de castros. Este dato nos indica que en esta época, Vigo, tuvo una de las mayores densidades de población de toda Galicia. El mayor de estos poblados es el situado en la ladera del monte de O Castro. Sus habitantes vivían de la agricultura, actividad que complementaban con la caza y la pesca. Trabajaban asimismo el hierro y la piedra.
Época romana
En Vigo, denominada Vicus Spacorum, el proceso de romanización se produce de forma temprana. Los vestigios arqueológicos muestran la existencia de una intensa actividad portuaria y comercial en el litoral vigués desde el siglo II a. C. hasta el siglo I d.C, siglo en el que se establece la pax romana.
Del proceso de romanización quedan relevantes vestigios: villas esparcidas por todo el litoral (Alcabre, Toralla…), restos de instalaciones portuarias, calles, instalaciones (salinas y fábricas de salazón), necrópolis, restos subacuáticos… así como la intensa romanización de los poblados castreños del municipio.
Las últimas excavaciones realizadas en el Areal y en el Casco Vello nos revelan la posible existencia entre los siglos III y VI d.C, de un importante asentamiento humano como el vicus romano.
La edad Media
Durante este período, la iglesia dominaba la sociedad gallega, dependiendo la ciudad de Vigo durante muchos años del monasterio cisterciense de Melón.
Fue una época que estuvo marcada por las frecuentes incursiones de la piratería procedentes del norte de Europa, lo que hizo que la población se desplazase hacia el interior en busca de más seguridad, refugiándose en el Monte de O Castro.
Durante la Edad Media, Vigo era conocido por sus plantaciones de olivares y por su floreciente comercio pesquero.
Existe constancia documental de iglesias románicas en el actual término municipal que prueban la existencia de importantes asentamientos de población en la zona en los siglos XI, XII y XIII, en localizaciones que coinciden con las actuales parroquias viguesas. De este período destacan Santiago de Bembrive, San Salvador de Coruxo y Santa María de Castrelos. Perviven además dos puentes en Sárdoma y Fragoso y restos románicos en la ermita de O Freixo en Valadares y en las iglesias barrocas de Sárdoma y de Santa Cristina de Lavadores.
A partir del siglo XII, en el que la ciudad comienza a recuperar población, Vigo sigue sometido al poder de la Iglesia y de los señores feudales. La parroquia de Santiago de Vigo era la más importante de la villa junto con el barrio de Santa María. El desarrollo de Vigo se vio limitado debido a que la Corona le otorgó a Baiona la facultad de comerciar por mar con otras ciudades.
Destacan en este período las hermosas Cantigas de Amigo compuestas por Martín Codax.
Del Siglo XV al XVIII
A pesar de los continuos ataques de piratas, Vigo va creciendo. Gana importancia en este período la actividad artesanal y el comercio, pero la actividad más importante es la pesca de sardina.
En el 1585 el pirata inglés Francis Drake intenta tomar la villa, fracasando gracias a la oposición de los vecinos. Cuatro años más tarde, ataca de nuevo la ciudad, arrasando y quemando todo lo que encuentra a su paso.
Los armadores vigueses organizan la defensa y consiguen la patente de corso de la corona para saquear los barcos comerciales enemigos.
En 1617 los piratas turcos intentan el asalto de la ciudad, siendo repelido por los vecinos. Estos frecuentes ataques marítimos obligan a la construcción en 1656 de las murallas de la ciudad y del Castillo de San Sebastián.
En 1702 se produce el episodio más importante de la historia de la ciudad, la batalla de Rande. La flota anglo-holandesa persigue dentro de la ría a la Flota de la Plata española y los barcos de guerra franceses que la escoltaban. Esta importante flota, cargada de riquezas procedentes de América es destruida después de una cruenta batalla en mar y tierra. Los ingleses se llevaron varios barcos con tesoros pero el resto fueron hundidos por las llamas y hoy se encuentran en los fondos de la ensenada de San Simón.
En 1778 Carlos III rompe con el monopolio de los puertos autorizados a comerciar con América y Vigo comienza a beneficiarse del tráfico de alto bordo. En esta época la villa de Vigo estaba completamente cerrada con una muralla, construida con motivo de la Guerra de Restauración Portuguesa ante el temor de una posible invasión. Cerca del mar estaba el bastión de Laxe y en el lado opuesto, el castillo de San Sebastián. A lo largo de la muralla se abrían siete puertas: la de Falperra, Berbés, el Mar, Laxe, Gamboa, Sol y la del Placer.
La llegada a la ciudad de comerciantes e industriales catalanes en la segunda mitad del siglo XVIII supone una pequeña revolución económica, proliferando las fábricas de salazón, jabón y productos de cuero y lino.
El siglo XIX
En 1809, Vigo fue ocupado por el ejército francés. La resistencia popular dirigida por el militar Morillo y Cachamuíña provoca un levantamiento que termina con la expulsión de los militares galos. Este episodio motivó la concesión a Vigo del título de ciudad Fiel, Leal y Valerosa. En 1833 se acondiciona el camino real que lleva a Madrid, conocido como carretera de Castilla o de Villacastín. Un año después se terminan las obras de construcción de la Colegiata por Melchor de Prado, ya que el antiguo templo había sido destruido en uno de los numerosos saqueos sufridos por la villa.
A mediados de siglo se crean la sucursal del Banco de España y el nuevo muelle de piedra. La ciudad crece y sus regidores acuerdan demoler las murallas para facilitar su expansión.
La segunda mitad del siglo XIX fue un período de continuo crecimiento de la ciudad, propiciado entre otras cosas, por el incremento de las relaciones con América. Desde 1855 se establecen servicios de comunicación marítimos periódicos con La Habana, Buenos Aires y Puerto Rico. Una década después empieza la construcción del ferrocarril y las obras de relleno de la Ría para ampliar las instalaciones portuarias, inaugurándose la línea Orense-Vigo en 1881.
En este tiempo continúan abriéndose en la ciudad fábricas de salazón y de derivados de productos marinos, lo que provoca el crecimiento de la población asalariada y también de una burguesía financiera. Vigo se expande extramuros con la apertura de nuevas calles y la construcción de nobles edificios de piedra. En 1880 se crea la Caja de Ahorros de Vigo y un año después se constituye la Junta de Obras del Puerto.
En 1899, el puerto de Vigo recibía a los soldados malheridos procedentes de la Guerra de Cuba, acogiéndolos y prestándoles la ayuda necesaria. Este hecho le otorgó el rango de siempre benéfica, por lo que desde entonces, el escudo de la ciudad guarda el lema de “Leal y Valerosa ciudad de Vigo y Siempre Benéfica”.
El incremento de las relaciones con América, la instalación de nuevas industrias y la mejora de las comunicaciones han sido una constante a lo largo de los siglos XIX y XX.
A finales de la centuria, la ciudad contaba ya con 15.000 habitantes.
Vigo en el siglo XX y XXI
A comienzos del siglo XX, la burguesía liberal viguesa toma en sus manos los mecanismos del poder económico y político. El asentamiento de empresarios catalanes en el siglo XIX, en el barrio del Areal, propició el desarrollo de la industria de la salazón de pescado y el resurgimiento de una etapa de gran crecimiento de la industria pesquera.
En el primer tercio del siglo XX, el puerto de Vigo está unido a la imagen de miles de gallegos que se embarcaron rumbo a la emigración americana, pero también al desarrollo económico. Comienzan a crearse importantes empresas en la ciudad como los astilleros de Barreras (a finales del siglo XIX) y Vulcano; así como Pescanova y una multitud de empresas relacionadas con el mar, siendo el sector industrial por antonomasia, al cual hay que imputar la creación y expansión de la mayor parte de las demás industrias.
Otro símbolo de la ciudad fue el tranvía, que empezó a funcionar en 1914. La ciudad en este tiempo tiene una enorme actividad social, abundan los periódicos y semanarios, las asociaciones y las organizaciones de carácter político o sindical, pero todo este dinamismo quedó neutralizado con el estallido de la Guerra Civil. Según avanza el siglo, Vigo absorbe el municipio de Bouzas en 1904 y el de Lavadores en 1941, agrandando su término administrativo y aumentando su población.
A mediados de siglo se traza la Gran Vía y la ciudad sufre un gran crecimiento demográfico con la incipiente creación de barrios residenciales como el de Coia. Se instalan nuevas industrias, como Citroën Hispania, al tiempo que mejoran las comunicaciones y se crean nuevos planes para ensanchar la ciudad. Vigo sufre un elevado crecimiento demográfico, pasando de los 30.000 habitantes que había en 1910 a los casi 300.000 de hoy en día.
La notable expansión del Puerto de Vigo hasta nuestros días lo han convertido en el principal Puerto Pesquero de España y en uno de los más importantes del mundo.
Su reconocimiento a nivel internacional ha sido propiciado por la celebración anual de varias exposiciones mundiales de pesca celebradas en nuestra ciudad. La futura construcción del Auditorio-Palacio de Congresos en la ciudad potenciará notablemente el turismo congresual y de negocios y contribuirá a la potenciación del sector servicios y al desarrollo de Vigo.
La industria automovilística, los astilleros, las conserveras, la construcción, la moda, etc., son algunas de las principales actividades económicas que convierten a Vigo en el motor económico de Galicia.
La proximidad de Portugal ha favorecido también el establecimiento de una estrecha relación comercial, cultural y de comunicaciones con el norte de Portugal, que ha beneficiado enormemente al desarrollo económico e industrial de la ciudad, convirtiéndose por excelencia en la gran ciudad comercial y de servicios del sur de Galicia y del Norte de Portugal.
El olivo de Vigo
La ciudad de Vigo fue conocida algún tiempo con el sobrenombre de “ciudad de la oliva”, y actualmente “ciudad olívica” debido a que en el atrio de la iglesia de la Colegiata de Santa María existía desde muy antiguo un gran olivo. Este olivo fue plantado por los Caballeros monjes Templarios, cuando éstos regían la feligresía.
El viejo árbol, símbolo de la Paz, tantas veces desgajado para conmemorar -con sus ramas- la entrada del Salvador en Jerusalén, desapareció al construirse la actual iglesia.
Al ser derribado el olivo, D. Manuel Ángel Pereyra -administrador de la Aduana e hijo político del no menos famoso, Alcalde D. Cayetano Parada y Pérez de Limia- recogió una de sus ramas y la plantó en el huerto de su casa, delante de la Puerta del Sol. Allí arraigó y creció hasta que el desarrollo de la ciudad lo hizo desaparecer, no sin antes ser plantado de nuevo en el Paseo de Alfonso XII -donde puede verse en la actualidad-, por sus descendientes, para que no se perdiese la vigorosa estirpe de aquel simbólico árbol de la tradición viguesa.
En su nuevo emplazamiento, el olivo fue protegido con una verja de hierro; donde fue colocada una placa de bronce acreditando la promesa que ante él, hicieron los vigueses de “amor, lealtad y abnegación por la ciudad”, en agosto de 1932.
El olivo forma parte del emblema heráldico de la ciudad.
La Ría de Vigo
Vigo, la ciudad más poblada de Galicia, está enclavada en uno de los paisajes más hermosos de la península, dominando la Ría que lleva su nombre.
La Ría de Vigo es la más meridional y la de mayor longitud (unos 33km) de las Rías Baixas. Situada en la provincia de Pontevedra, la ciudad y pueblos que se sitúan en sus orillas son Vigo, Redondela, Arcade, Moaña y Cangas do Morrazo. En un pequeño entrante, que a veces se considera fuera de la misma, está Baiona.
En su entrada, entre Cabo Home -al norte- y Cabo Silleiro -al sur-, la Ría tiene una anchura de 15km. Se extiende de forma estrecha en su parte central, pudiendo distinguirse de oeste a este tres grandes tramos:
* Desde Punta Balea hasta Punta do Muiño. Aunque es el tramo más abierto al océano, se encuentra protegido por las Islas Cíes lo que permite la configuración (dentro de la Ría) de un excelente puerto natural, ofreciendo unas condiciones inmejorables debido a su calado y maniobrabilidad.
* El tramo medio comprende desde el anterior hasta el estrecho de Rande, en el cual la distancia entre márgenes se reduce hasta los 700m.
* El tramo “oriental”, integrado por la Ensenada de San Simón, constituye un sector de dirección norte a sur de casi 10km. La Ensenada está presidida por la Isla de San Simón, aunque en realidad son dos (San Simón y San Antonio) unidas por un puente. A lo largo de los siglos, muchos han sido los usos que se le han dado: centro monástico, leprosería, prisión, orfanato, etc. Las obras para su rehabilitación finalizaron en el 2005, readaptándose sus servicios al público.
La navegación por la ría tiene como principal horizonte las Islas Cíes -San Martiño, Monte Faro y Monte Agudo-, desde las que disfrutar de preciosas puestas de sol. Estas islas forman parte del Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia (junto con los archipiélagos de Ons, Sálvora y Cortegada).
La Ría de Vigo posee excelentes condiciones naturales para la navegación pero, además, su costa, su paisaje y tranquilidad conforman un lugar ideal para disfrutar del tiempo libre así como para practicar todo tipo de actividades deportivas náuticas a lo largo y ancho de sus aguas.
Puente de Rande
Fue diseñado por el ingeniero italiano Fabrizio de Miranda y construido en 1978 dentro de la Ría de Vigo. Este puente atirantado, con cuatro carriles de circulación y 1558m de longitud, une los márgenes del estrecho de Rande. Está integrado dentro del tramo Vigo-A Coruña de la Autopista del Atlántico.
La carretera discurre a 45 metros sobre el nivel del mar. El vano central de 400m de longitud está situado entre dos pilas de 148m cada una. Fue inaugurado en 1981 y constituyó una de las construcciones de ingeniería más modernas e innovadoras del mundo en este tipo de edificaciones.
Autobús turístico
El Bus Turístico funciona durante el período estival haciendo cuatro viajes al día a las 10:00, 12:00, 16:30 e 18:30 desde la calle Cánovas del Castillo. Durante el resto del año funciona los días que recalan cruceros en la ciudad; estos días, el Bus sale desde la Estación Marítima (consultar los horarios para estos días 986 810 209).
Existe también la posibilidad de coger el Bus en las siguientes paradas: Areal, Garcia Barbón 9, Policarpo Sanz 19 ( anulada por obras), Venezuela 2 (anulada por obras), Venezuela 48 ( anulada por obras) , Cruce Urzáiz con príncipe (provisional), Gran Vía 46 ( provisional), Rotonda Monte de O Castro, Plaza de España, Plaza América, Museo de Castrelos, Martín Echegaray, Castelao, Samil Playa, Alcabre y Bouzas.
Se puede, con el mismo ticket, subir y bajar del Bus a lo largo del día las veces que se quiera. El precio del viaje del Bus Turístico -con una duración de un día- es de 7,50€ adultos y 4 € niños (de 3-14 años); los niños menores de 3 años viajan gratis (sin ocupar asiento). Los billetes serán vendidos en el propio Bus Turístico.
El Bus Turístico cuenta con un sistema de locución con auriculares, por lo que se puede escuchar la información en varios idiomas.
PARA MÁS INFORMACIÓN:
Tlf: 986 810 209 / 986 224 757 Fax: 986 810 110 e-mail: ofi.turismo@vigo.org